1. EN NUESTROS TIEMPOS
SE BUSCA EL PLACER EN TODO, YA Y SIN DEMORA... Esto parece
más o menos
razonable (aunque no del todo), cuando se trata de comer. No
sólo por
los ojos entra la comida, sino también por el sabor. Por
este motivo
cuando llega la hora de comer buscamos alimentos que no sólo
cumplan
con todas las condiciones que puede indicarnos un buen nutricionista,
sino que además sean ricos. El gusto, precisamente, tiene la
función de
ayudarnos a recibir los alimentos que necesitamos...
Ahora
bien, no todo es el gusto. Imaginemos que nos presentan una rica torta,
con crema, frutillas y dulce de leche, y comenzamos a comernos primero
la crema, después las frutillas con las que viene
acompañada, y
enseguida nos comemos todo el dulce de leche que hay entre capa y capa.
¿Cómo haremos después para comernos el
bizcochuelo, que es en realidad
el que tiene el más sustancioso alimento?...
De la
misma manera, en muchas otras cosas no puede empezarse por el placer,
sino que hay que saber postergarlo para el momento oportuno. Todos
disfrutamos esta casa grande en la que funciona el Hogar
Marín. Pero se
llegó a tenerla después de mucho trabajo, antes
de llegar al placer de
disfrutarla. No siquiera bastó con tirar en el terreno una
buena
cantidad de ladrillos, aunque ciertamente hayan hecho falta muchos.
Hubo que disponerlos pacientemente, uno sobre otro, en el orden
adecuado, para que llegaran a dar forma a esta casa. También
es
necesario decir que si hoy se la sigue disfrutando, no es sin un
esfuerzo continuo para mantenerla, que debe llevarse adelante con orden
y perseverancia. Hoy se trabaja sobre los techos, otra vez
será la
pintura, o alguna cañería, y así
siguiendo...
2. LAS MEJORES
BENDICIONES LLEGARÁN EN EL TIEMPO DE LA
RESURRECCIÓN... Dios se ocupa
continuamente de nosotros, y de los frutos de la vida que de su mano
hemos recibido...
Sin
embargo, así como las cosas más importantes de la
vida no se alcanzan
sin esfuerzos, a veces grandes, y que incluso a veces parecen
más
grandes que los que podemos hacer hasta que nos ponemos efectivamente a
hacerlos, también hay que recordar que no se alcanza la Vida
sin la
muerte. Y si la podemos alcanzar, es porque Jesús
resucitó, y así nos
regresó al plan original de Dios, que nos ha hecho para la
Vida. Por
eso San Pablo nos recuerda hoy que Jesús
resucitó, y que sin la
Resurrección de Jesús, sería vana, es
decir, vacía, nuestra fe, y
nosotros los hombres más dignos de lástima...
Cuando llegan,
entonces, las horas oscuras en las que la vida puede parecerse a una
más o menos larga noche, cuando pasamos por esas etapas en
las que no
se ven los frutos de la fe y sólo se tienen delante de los
ojos los
esfuerzos que nos reclama, conviene tener presente que las mejores
bendiciones que Dios nos tiene preparadas llegarán en el
tiempo de la
Resurrección. Hechos para la Vida eterna, en esta etapa
provisoria, y
que por lo tanto no dura para siempre, no es posible ver todos sus
frutos...
3. REDIMIDOS POR
JESÚS, TODO ES YA, DESDE AHORA, UNA GRAN
BENDICIÓN... De todos modos,
tampoco es necesario esperar al final para ver todos los resultados,
por algunos se manifiestan ya, desde ahora, mostrándonos la
bendición
de Dios, con la que Él nos acompaña todos los
días...
Cuando vivimos
conscientes del destino de eternidad al que hemos sido llamados por
Dios, las cosas adquieren su verdadera dimensión, y nos
animamos a
vivir de una manera nueva. Ya sea en la salud o en la enfermedad, en el
sufrimiento o en el gozo, en la riqueza o en la pobreza (cf. en los
textos litúrgicos de la Misa el Prefacio Común
VIII), vemos la mano de
Jesús, que no deja de levantarnos y bendecirnos,
indicándonos el
camino. Viviendo fielmente nuestra fe, todos nosotros podemos
convertirnos en signos de la bendición de Dios que nos llega
cada día...Volver al inicio de la predicación...